Me encantan la poesía y el dibujo, también la pintura. En la primera he tenido la suerte de ganar certámenes a nivel nacional e internacional, participado en diversas antologías y publicado el libro «De alboradas cosidas», ganador del certamen Pastora Marcela en 2016.

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«Me bastó un silencio entre las hojas secas para escucharte,
el sabor incoloro de tus besos de vidrio
en las noches de insomnio,
no hizo falta la música
de aquel acordeón translúcido rompiendo las palomas
que acotaban la plaza
para saberme a solas, muy lejos de los bordes.
El tiempo nos fue un sol demasiado pequeño
para cubrir la madrugada que tanto hicimos nuestra,
punto a luna, remiendo a estrella,
una en costuras que se construía a sí misma
en la esquina más voraz de nuestros sueños.
Ningún rezo pudo suplir los susurros,
eco en la catedral de nuestras bocas,
ningún dios que no supiera de cuerpos encendidos,
de magma sin perímetros en los ojos.
Me bastó un olor a nadie entre las sábanas
para erigir tu piel
sobre las rosas muertas del recuerdo,
una almohada sin rostro al que aferrarse,
un desierto en la nuca.
No pude con tus brújulas y me llevé contigo
como un norte destemplado que se olvida a sí mismo
sobre sus propios ejes, con la voz que se encoge
a sabiendas del grito que la abraza.
No fue necesario el invierno para cosecharnos,
ni un tiritar de muslos, muy a oscuras,
me bastó una canción sin letra
y la cicatriz de un cuadro
para volver a buscarte.»

Por la otra parte no gasto dinero en cuadros, todos los que hay en casa son míos. Desde pequeña me ha gustado pintar, aunque realmente lo que me motivaba más y en lo que creo que destaco más es en el dibujo, realizándolo también en ocasiones de forma digital, simplemente por experimentar. He vendido algunos y he sido premiada en certámenes de carteles a nivel local y nacional.